Macromezcla vs Micromezcla

Este post también viene inspirado por uno de los camaradas V.I.P., en este caso Luis – nuestro líder de Junio – con quien tuve una charla hace unos días, como solemos hacer con cada líder mensual. En esa hora de skype, tuvimos ocasión de hablar largo y tendido sobre muchas cosas relacionadas con la producción y, nuestro camarada, me comentaba que, hasta hace muy pocos meses, solía comenzar sus mezclas saltándose algunos pasos esenciales (como la propia mezcla estática).

Luis decía que, tras descubrir el blog y unirse a la Zona V.I.P., su método había cambiado radicalmente y sus resultados habían mejorado, a la vez que su sensación de control sobre su trabajo era mucho mayor ahora.

Durante la charla, al decirme que la Mezcla Estática había sido uno de los puntos claves en este cambio radical, hablamos de lo importante que es ésta para trazar un Plan Maestro que nos lleve de la mano durante el resto del proceso, con lo que eso allana el camino y acota el tiempo que tardaremos en terminar.

E, inspirándome en los conceptos de macro y micro dinámica, he pensado en hablar de “Macromezcla” y “Micromezcla”, que creo que nos pueden servir para distinguir entre dos niveles de mezcla y así ver la importancia de seguir cada uno de los pasos de nuestro itinerario productivo y extraer de cada uno de ellos el 100% de rendimiento.

Recordemos que la producción no es más que una cadena de eventos relacionados entre sí con un objetivo único y que, cada uno de estos eslabones, depende y afecta al resto de ellos.

Macromezcla

Podríamos definir “Macromezcla” como todo aquello relacionado con la visión global del tema, en lo cual englobaríamos esa Mezcla Estática y ese Plan Maestro. Todo aquello que tiene que ver con lo que la mezcla necesita a nivel global, con lo que escucho cuando oigo el material por primera vez (o con oídos frescos) y con los conceptos generales y procedimientos globales para atacarla.

Por eso, la Mezcla Estática es tan importante: Nos permite escuchar la canción por primera vez, encontrar sus virtudes y sus defectos, identificar sus elementos principales y el estilo (y sus “normas”). Esta es un arma de precisión que muchas veces obviamos.

Imaginemos que llega a nuestro estudio un proyecto de un cliente que nos ha contratado para mezclar. El primer paso será cargar las pistas en nuestro secuenciador e ir subiendo volúmenes hasta que todo se escuche medianamente claro. Es en este momento cuando escuchamos por primera vez la canción y es un momento muy importante, pues no estamos contaminados por nada y podemos evaluar objetivamente todo lo mencionado anteriormente.

No es momento de usar plug ins, automatizar o salir de la visión “Macro”, sino de tomar nota de todo lo que escuchamos y de los pasos que creemos que deberemos dar para convertir el proyecto en una mezcla profesional.

También podemos hacer un ejercicio parecido cuando hemos parado un rato para descansar o cuando comenzamos una jornada nueva tras dormir unas horas. Vuelve a ser un momento muy importante porque volvemos a estar descontaminados y en modo “Macro”.

De hecho, en ambos casos, yo suelo pulsar play y dejar sonar la mezcla al completo para hacer una lista de cosas que oigo y que quiero cambiar, usando papel y boli mientras que suena el tema y sin tocar ni un solo botón.

Las ventajas de este modo “Macro” son evidentes, porque seremos capaces de identificar lo que nos gusta y lo que debemos corregir, el estilo y protagonistas e, incluso, la sensación emocional que quiere transmitir el tema (y cuánto de ella es ya perceptible).

Podríamos comparar este momento con el de hacer una lista de la compra antes de ir al supermercado, con el fin de llegar allí y comprar lo que necesitamos de un tirón, sin dar vueltas, perder tiempo o comprar por impulsos cosas que no necesitamos y acabarán pudriéndose en nuestro frigorífico.

Micromezcla

Pasamos al modo Micromezcla cuando nos centramos en elementos aislados y en procedimientos específicos y dejamos de lado la visión global para poner toda nuestra atención en los detalles.

Ahí es donde comenzamos a usar plug ins y a solventar problemas específicos y aislados que estén interfiriendo con el sonido global y con la idea que hemos generado en nuestro Plan Maestro tras hacer la Mezcla Estática.

Imaginemos esa mezcla del cliente en la que ya hemos escuchado y trazado un plan maestro. Imaginemos que hemos determinado que la batería necesita trabajo de edición, ecualización y compresión. El proceso de acometerlas ya no tiene nada que ver con la visión global o “Macro”, sino con centrarnos en un elemento específico y olvidarnos de lo demás por un momento (o u buen rato, depende del baterista y de la interpretación y sonido que nos haya entregado).

Y es entonces cuando es más fácil que nunca perder la visión global del asunto para perdernos en lo específico, con los riesgos que eso conlleva de no poder o saber volver a la visión global y acabar a la deriva. Y esto es algo muy común cuando estamos empezando en esto de la producción y lo hacemos de forma autodidacta, contando con información sesgada y, muchas veces, obviando pasos esenciales de los que nuestro éxito depende directamente.

Y es aquí donde el plan maestro (como una buena lista de la compra) nos ayudará a volver a nuestra senda una vez que hayamos solventado el problema específico y queramos salir del modo “Micro” de forma urgente.

Las ventajas del modo “Micro” son también importantes, porque debemos centrarnos en cosas concretas para avanzar, pero no debemos perder nunca la capacidad de volver a la visión global, ya que es ésta la que nos habilitará para entregar un producto competitivo.

Esto sería comparable a estar ya en el supermercado y centrarnos ahora en leer los ingredientes de los distintos productos, de comparar sus precios y de ir de estante en estante buscando lo que necesitamos. Ahí estaremos centrados en “microcomprar”, pero nuestra lista de la compra nos llevará de nuevo a la visión de “macrocompra” que hará que salgamos del supermercado con lo que necesitamos y antes de cumplir 100 años.

Conclusiones

La meta de esta reflexión es poner en relieve las ventajas de identificar estos dos niveles de mezcla para poder saber en cuál estamos en cada momento y para ser capitanes de nuestro destino en cada una de nuestras mezclas.

Al poder extraer las ventajas de ambos niveles y poder movernos de uno a otro con soltura, estaremos siendo más dueñ@s de nuestro tiempo y de nuestros resultados y seremos capaces de centrarnos en lo que realmente marcará el sonido final del tema.

Igual que cuando vamos al mercado, cuando mezclamos podemos invertir una cantidad de tiempo u otra y eso dependerá de cuán capaces de pimponear de Macro a Micro seamos y de cuánto nos apoyemos en la visión global y en la estrategia que nos hayamos marcado.

 

Recuerda que esto es sólo un pequeño esbozo de lo que tratamos en profundidad en el Curso de Mezcla NOVEL. Si aún no lo has visto y quieres hacerlo, ahora puedes pulsando aquí

 

¿Tienes alguna reflexión o cuestión relacionada con estos dos niveles de mezcla? No dejes de compartirlas con el resto de la comunidad en este post o en nuestro grupo de facebook

 

 

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