REFERENCIAS para tu MEZCLA

En la serie [7 de 7] hemos visto siete aspectos clave de toda mezcla en siete días seguidos. Y este es un buen comienzo, sí señor.

El MAPA y el PLAN

Sin duda la Mezcla Estática es el punto de partida sensato, ya que nos dará la información que necesitamos tanto del material que debemos tratar como del plan maestro que vamos a seguir. La mezcla puede durar meses si no tenemos un mapa que seguir, u horas si lo tenemos todo claro, ya que mezclar es encontrar el balance entre las pistas y traducir lo que tenemos en la cabeza a técnicas para modelar el sonido en consecuencia.

Un SUBIDÓN casi INSTANTÁNEO

El tratamiento del Buss de Salida es un acierto doble: por un lado el subidón de moral que da un pequeño pulido del sonido general y, por otro, el ahorro de recursos del sistema que conlleva empezar por aquí, dado que vamos a tener que trabajar menos nuestras pistas (lo que también es muy bueno si queremos un sonido “natural” y fiel a la grabación original – de eso se trata)

CERRANDO PUERTAS

El chequeo de fase es otro acierto, si no queremos tomar un camino de arenas movedizas. Sin duda solemos trabajar con señales grabadas con más de un micrófono a la vez, y los problemas de fase son más comunes de lo que pensamos (más aún con grabaciones caseras hechas por personas que no tienen por qué saber ni una palabra de Física). Recuperar el tono idóneo de nuestras pistas y su grave es esencial para que nuestro sonido final sea el mejor.

El CANTO del MONO

La ecualización es uno de los pilares de un sonido final convincente. Limpiar nuestras fuentes de frecuencias indeseadas – bien por estropear o “abaratar” el sonido de nuestra fuente o bien por hacer que ésta se solape con otra(s) – nos llevará hacia una meta mucho más competitiva comercialmente. Y este proceso debemos hacerlo en MONO. Sí, suena antinatural, pero es efectivo a más no poder. Además de encontrar posibles problemas de fase, ecualizar en mono nos servirá para tener que lidiar con una mezcla más hostil al principio, pero mucho más agradecida al final.

ORDENANDO al SONIDO

La automatización es otro de esos procedimientos que hacen de una mezcla estándar una competitiva, fácil de escuchar e interesante a nivel intelectual. Tanto nuestras pistas más dinámicas como nustras secciones son susceptibles de ser automatizadas. No hay otro procedimiento para hacer esto de forma milimétrica (ni compresión ni leches).

SPRINT FINAL

La compresión multibanda es el último acelerón en la linea de meta, y nos brinda, implementada en el Buss de Salida, una forma de traer adelante lo que ha quedado más opaco y controlar los picos de lo que está más adelante de forma natural y efectiva. Así conseguimos un sonido general más pegón y más “cerca de la cara” del oyente.

El ESLABÓN que FALTABA

Sin duda, estos son pilares fundamentales del proceso de mezcla. Pero ninguno de ellos será 100% efectivo si no cumplimos tres requisitos:

  1. Debemos saber a dónde vamos sónica y estilísticamente antes de meterle mano al paciente y orientar cada paso hacia esa meta.
  2. Debemos hacer caso a nuestro instinto y a nuestros oídos más que a cualquier botón o número en pantalla.
  3. Debemos tomar una o dos canciones de REFERENCIA y usarlas desde el principio.

Este tercer paso es ESENCIAL. Sin referencias estamos ciegos. Y sordos. Una canción de referencia (o varias) nos servirá para saber si estamos en una zona aceptable, si nuestros niveles son coherentes y si nuestra mezcla final se oirá bien en otros sistemas. Y debemos contrastarla desde el inicio de nuestra sesión hasta el último movimiento que hagamos,

Una buena forma de chequear nuestra mezcla contra una referencia es comparar cuatro puntos clave:

  1. Graves: Debemos chequear cuánto grave hay en nuestra mezcla comparado con el que hay en la referencia, ambas sonando a igual volumen (pese a que la referencia esté masterizada)
  2. Agudos: Lo mismo para la zona de altas frecuencias.
  3. Presencia de Bombo/Caja: Miremos la relación bombo/caja entre ellas y con la voz u otras pistas y comparemos con nuestra referencia.
  4. Nivel de Voz: Es frecuente pasarnos o quedarnos cortos con la voz, y son las referencias grandes consejeras en esta materia. Según el estilo, la querremos mas allá o acá, pero siempre cmpararemos con la referencia para saber que estamos en un nivel que se traducirá bien a otros entornos de escucha.

Además, las referencias nos dan la posibilidad de “calcar” sonidos, niveles, arreglos y un montón de detalles (por suerte éso no es delito) que han sido firmados por profesionales de prestigio mundial, lo que nos está aportando un montón de experiencia que, en realidad, aún no tenemos. Tiempo al tiempo…

Espero que la serie y que esta última reflexión te ayuden en tu camino o te sirvan de inspiración para tu próximo proyecto (o simplemente para sentarte y ponerte manos a la obra). ¿Tienes tú alguna técnica o idea que pueda sernos útil al resto de la comunidad? Adelante, publícala aquí o en las redes sociales. Bienvenida será. 🙂

PD: Aquí te dejo la mezcla final del tema que hemos estado trabajando estos días. A disfrutar. 🙁


 

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