Importando Audio

Tras el proceso de grabación, nos encontramos en el pùnto donde ya tenemos todas las pistas para mezclar y debemos importarlas a nuestro secuenciador para empezar a trabajar sobre ellas, bien para hacer una edición pre-mezcla o para abordar la mezcla directamente. Antes, debemos pensar en algunos datos de interés.

Formatos.

El formato de audio sin comprimir más utilizado y con más calidad del mercado es .WAV, igual que .AIFF o .SDII. Nuestras pistas deberían estar en uno de esos tres formatos. A su vez, nosotros exportaremos nuestra mezcla en uno de estos tres formatos y sin comprimir (formatos como .mp3, .wma, .mpeg-2, etc son formatos de audio comprimido que ha perdido calidad a cambio de perder peso).

Bit Depth.

El Bit Depth o “profundidad de palabra” tiene que ver con la capacidad de nuestro sistema para convertir el sonido de la fuente en trozos de audio digital y con el tamaño de los mismos. Sin entrar en Ciencia, los ordenadores manejan la información en lotes o racimos, y éstos pueden ser de 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128… bits (siempre potencias de 2, por estar basados en código binario 0/1).

Para el audio, la profundidad de palabra del CD es 16 Bits. sin embargo, para grabación y mezcla se recomienda, al menos, 24 bits (actualmente ya hay posibilidad de grabar en 32 Bits), para ampliar el rango dinámico de la muestra. A más bits, más información se puede procesar.

Si recibimos pistas para mezclar que están en 16 Bits, no debemos dudar en convertirlas a 24 Bits antes de trabajarlas. No podremos aumentar su calidad, puesto que fueron grabadas o convertidas a 16 Bits, pero sí vamos a ampliar su rango dinámico para poder procesarlas y tener “espacio” para ello.

Sample Rate.

El Sample Rate o “frecuencia de muestreo” tiene que ver con cuántos racimos por segundo va a tomar nuestra tarjeta de sonido de nuestra fuente original a la hora de grabar. Sin embargo, la decisión de usar uno u otro no es tan sencilla como para el bit depth, ya que tarde o temprano tendremos que convertir a 16 Bits / 44.1 KHz, que es el estándar de CD o a 16 Bits / 48 KHz, el estándar de broadcasting.

Aquí el problema yace en que dicha conversión es bastante nociva para el sonido, dado que el conversor elimina literalmente racimos de audio para disminuir su cantidad. Para evitar esto, se utiliza el Dither, un plug in que añade rudo de bajas frecuencias para compensar esa pérdida de samples propia de la conversión. De hecho,m la mayoría de limitadores usados para masterizar, llevan un dither incorportado.

Relación entre Profundidad de Palabra y Frecuencia de Muestreo.

Sabiendo que la frecuencia de muestreo nos dice cuántos samples por segundo se están recogiendo y la profundidad de palabra nos dice qué tamaño tiene cada sample, grabando a 24 Bits / 44.1KHz estaremos tomando 44100 samples por segundo y se crearán códigos o palabras de 24 dígitos – 0 / 1 – para cada sample. Es decir, nuestro ordenador estará procesando 1.058.400 dígitos por segundo. Como para no calentarse…

Conclusiones.

Resumiendo, para crear proyectos de audio lo recomendable es grabar y mezclar a 24 Bits / 44.1KHz si el fin es publicar en CD o en streaming y en 24 bits / 48KHz si es para TV, cine y video en general. Y, si se trata de masterizar, subir a 32 bits no es raro.

Todo secuenciador nos permite elegir las opciones de formato al crear una sesión, pero normalmente no se pueden cambiar una vez creada, así que hay que prestar atención en el momento indicado.

¿En qué formato trabajs tú?¿Por qué has elegido hacerlo así?¿Algo que añadir? Adelante, estás en casa. 🙂

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